Tribunal Superior de Justicia de Aragón - Sala de lo Social (Sección 1ª) Sentencia Nº 345/2007, de 11 de abril - previene - marzo 2010 - InfoPrevención.FM
Previene

Número 38 del boletín mensual infoPrevención.FM Marzo 2010

INFORMACIÓN JURÍDICA   

Tribunal Superior de Justicia de Aragón - Sala de lo Social (Sección 1ª) Sentencia Nº 345/2007, de 11 de abril

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El TSJ desestima el recurso de suplicación interpuesto por la parte demandante contra Sentencia del Juzgado de lo Social 3 de Zaragoza, de fecha 16-01-2007, en autos promovidos sobre reclamación de recargo de prestaciones por omisión de medidas de seguridad.

En el recurso de suplicación núm. 231 de 2007 (Autos núm. 686/2006), interpuesto por la parte demandante EMPRESA HOSTELERA, contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Social número 3 de Zaragoza, de fecha 16 de enero de 2007; siendo demandados INSTITUTO NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL, TESORERÍA GENERAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL y Trabajadora, sobre recargo de prestaciones por accidente de trabajo.

La empresa demandada Empresa Hostelera, SL, dedicada a la actividad de hostelería contrató a la demandada, Sra. Trabajadora en virtud de contrato de trabajo eventual, para prestar servicios como auxiliar de cocina.

La citada codemandada sufrió un accidente laboral cuando al encontrarse fregando la cocina se resbaló al pisar unos cartones que había colocado ella misma para que absorbieran una mancha de grasa que había caído al suelo. La trabajadora se lesionó el brazo al caer violentamente sobre el suelo contribuyendo al daño sufrido su propia corpulencia.

La citada concluyó su jornada de trabajo sin dar más importancia al golpe acudiendo posteriormente a los servicios médicos de la mutua patronal recabando asistencia médica. La demandante fue diagnosticada inicialmente de contusión cervical, dorsal y de codo izquierdo con contractura por el que se situó de baja médica.

La empresa demandada cuenta con alfombras antideslizantes. En el momento del accidente no estaban colocadas en la cocina ni tampoco tres meses después de producirse éste. En evaluación de riesgos realizada en 21 de octubre con posterioridad al accidente se previó la compra de alfombras para el suelo.

El Real Decreto 486/1997, de 14 de abril (RCL 1997, 975), por el que se establecen las Disposiciones mínimas de Seguridad y Salud en los Lugares de Trabajo, enumera como obligación general del empresario, en su Art. 3, la de 'adoptar las medidas necesarias para que la utilización de los lugares de trabajo no origine riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores o, si ello no fuera posible, para que tales riesgos se reduzcan al mínimo. En cualquier caso, los lugares de trabajo deberán cumplir las disposiciones mínimas establecidas en el presente Real Decreto en cuanto a sus condiciones constructivas, orden, limpieza y mantenimiento, señalización, instalaciones de servicio o protección, condiciones ambientales, iluminación, servicios higiénicos y locales de descanso, y material y locales de primeros auxilios'.

Y en su Art. 5 dispone que 'el orden, la limpieza y el mantenimiento de los lugares de trabajo deberá ajustarse a lo dispuesto en el Anexo II. Igualmente, la señalización de los lugares de trabajo deberá cumplir lo dispuesto en el Real Decreto 485/1997, de 14 de abril (RCL 1997, 974)”.

Anexo II en el que regula el orden, limpieza y mantenimiento de los locales, de la manera siguiente, en lo que es relevante para el supuesto enjuiciado: '2. Los lugares de trabajo, incluidos los locales de servicio, y sus respectivos equipos e instalaciones, se limpiarán periódicamente y siempre que sea necesario para mantenerlos en todo momento en condiciones higiénicas adecuadas. A tal fin, las características de los suelos, techos y paredes serán tales que permitan dicha limpieza y mantenimiento. Se eliminarán con rapidez los desperdicios, las manchas de grasa, los residuos de sustancias peligrosas y demás productos residuales que puedan originar accidentes o contaminar el ambiente de trabajo. 3. Las operaciones de limpieza no deberán constituir por si mismas una fuente de riesgo para los trabajadores que las efectúen o para terceros, realizándose a tal fin en los momentos, de la forma y con los medios más adecuados'.

El recurso de la empresa señala que el accidente se produjo, no por incumplimiento de medida alguna de prevención de riesgos por parte del empresario, sino por la exclusiva propia imprudencia de la trabajadora, ya que, de un lado, la instalación de alfombrillas en los suelos no es una medida adecuada de prevención del riesgo, pues en ocasiones lo aumenta al presentar irregularidades por el uso o el desgaste, y, de otro, la trabajadora estaba sola en la cocina al ocurrir la caída y no limpió de inmediato la mancha de grasa del suelo sino que puso sobre ella unos cartones que, al pisarlos, se deslizaron, ocasionando la caída y consiguientes lesiones.

Concluye la doctrina científica, que el deber de protección del empresario es incondicionado y, prácticamente, ilimitado. Deben adoptarse las medidas de protección que sean necesarias, cualesquiera que ellas fueran. Y esta protección se dispensa aún en los supuestos de imprudencia no temeraria del trabajador.

A la vista del expuesto panorama normativo y de la declaración de Hechos Probados obrante en la sentencia recurrida, forzoso es concluir que existen dos factores de hecho determinantes de la inobservancia por el empresario de su deber de prevención de riesgos, como son la ausencia de una formación específica de la trabajadora respecto a lo que debía hacer, caso de caída de sustancias deslizantes en el suelo, y en concreto, la necesidad de limpiarlas inmediatamente.

En definitiva, de un lado, el empresario ha incumplido su obligación de facilitar una formación adecuada en materia de seguridad e higiene en el trabajo, sin haber proporcionado la formación o dado las necesarias instrucciones previas en materia preventiva, y como consecuencia de esta omisión empresarial de la obligación de dar la formación preventiva adecuada, la trabajadora cubrió la mancha del suelo con otro material deslizante en lugar de limpiarla de inmediato, sufriendo el accidente. De otro lado, si el suelo de la cocina hubiera estado protegido con un material antideslizante, alfombras u otros, habría desaparecido el riesgo de deslizamiento por pisar en manchas de grasa o similares, tan frecuentes en esta clase de locales.

Lo cual, conforme a lo dispuesto en el Art. 123 de la Ley General de la Seguridad Social (RCL 1994, 1825), obliga a considerar ajustado a derecho el recargo impuesto, desestimando el recurso y confirmando la sentencia de instancia.
Desestimamos el recurso y, en consecuencia, confirmamos la sentencia recurrida. Se condena a la parte recurrente al pago de las costas y a la pérdida del depósito legal constituido para recurrir.


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