Sentencia núm. 3350/2009 Tribunal Superior de Justicia Principado de Asturias (Sección 1) 27-11-2009) - previene - abril 2010 - InfoPrevención.FM
Previene

Número 39 del boletín mensual infoPrevención.FM Abril 2010

INFORMACIÓN JURÍDICA   

Sentencia núm. 3350/2009 Tribunal Superior de Justicia Principado de Asturias (Sección 1) 27-11-2009)

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El artículo 123 de la Ley General de la Seguridad Social establece el recargo de la prestación a cargo directo del empresario 'cuando la lesión se produzca por máquinas, artefactos o en instalaciones, centros o lugares de trabajo que carezcan de los dispositivos de precaución reglamentarios, los tengan inutilizados o en malas condiciones o cuando no se hayan observado las medidas generales o particulares de seguridad e higiene en el trabajo o las elementales de salubridad o las de adecuación personal a cada trabajo, habida cuenta de sus características y de la edad, sexo y demás condiciones del trabajador'.

El artículo 14 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece en su primer apartado que 'los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo', continuando en el párrafo segundo declarando que 'en cumplimiento del deber de protección el empresario deberá garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo.

A estos efectos, en el marco de sus responsabilidades, el empresario realizará la Prevención de los Riesgos Laborales mediante la integración de la actividad preventiva en la empresa y la adopción de cuantas medidas sean necesarias para la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores, con las especialidades que se recogen en los artículos siguientes en materia de plan de prevención de riesgos laborales, evaluación de riesgos, información, consulta y participación y formación de los trabajadores, actuación en casos de emergencia y de riesgo grave e inminente, vigilancia de la salud, y mediante la constitución de una organización y de los medios necesarios en los términos establecidos en el capítulo IV de esta Ley'

Conforme se describe en los inalterados ordinales del relato fáctico de instancia y recoge el Acta de Infracción levantada por la Inspección de Trabajo, del accidente sufrido por el trabajador se desprende lo siguiente:

- El trabajador se encontraba situado en el cuarto nivel de plataforma del andamio metálico fijo con red posterior colocado para realizar los trabajos contratados, consistentes en picar cargas, lavar paramentos, cargar y lucir éstos, aplicar una mano de fijador de pliolite y tres manos de revestimiento acrílico elástico en paramentos.

- Para la realización de esos trabajos utilizaba una hidrolimpiadora de alta presión, que consta de un grupo motor que está en el suelo, una manguera, la pistola y una lanza con boquilla.

- Para desplazarse por las plataformas del andamio, se pasaba la pistola entre el andamio y la pared del edificio.

- Cuando el trabajador estaba realizando la anterior operación, agarrando la pistola por la lanza y, por tanto, con la boquilla para arriba, el gatillo tropezó con el andamio, poniéndose en marcha el mecanismo y saliendo un chorro de agua a presión que impactó en el ojo del trabajador, causándole lesiones graves.

- El trabajador, en ese momento, llevaba las gafas de protección sobre la frente.

- La pistola no disponía de guarda-gatillo, y si de un pestillo de bloqueo que manualmente se puede colocar en una posición que impide que el gatillo se desplace hacia atrás y se ponga en marcha el mecanismo.

- No consta que se haya impartido al trabajador formación alguna para el manejo de la máquina.

- Los trabajos realizados por el trabajador se realizan, en la empresa demandante, en contadas ocasiones al año.

Debe examinarse, a continuación, si existe o no una relación de causalidad entre la conducta, de carácter culpabilística por acción u omisión, del empresario, en relación a la adopción de medidas de seguridad en el trabajo y el accidente o daño producido, y a la vista de los hechos probados, parece indudable que existen indicios razonables suficientes de la existencia de un riesgo en el manejo de la maquinaria utilizada por el trabajador en el trabajo que se encontraba realizado. En este sentido, la pistola utilizada carecía de los dispositivos de protección necesarios que impidiese una puesta en marcha accidental y, en consecuencia, la salida del chorro de agua que, conforme se relata en el Acta levantada por la Inspección de Trabajo, sale a una presión entre 180 y 200 bares.

Alega la recurrente que el accidente se produce por culpa exclusiva del trabajador que no tenía colocadas las gafas de seguridad ni había colocado el pestillo de bloqueo. Sin embargo, no pueden acogerse dichas alegaciones porque, conforme se recoge en la resolución impugnada, el pestillo de bloqueo y el cubre-gatillo son medios distintos de protección, teniendo, igualmente, una finalidad distinta. El cubre-gatillo es una especie de empuñadura que cubre completamente el gatillo, impidiendo o dificultando que éste se enganche o tropiece contra algún elemento. El pestillo de bloqueo, por el contrario, impide solamente que el gatillo se desplace hacía atrás y se ponga en funcionamiento la máquina.

Ambos elementos se encuentran directamente relacionados, de manera que sin el primero el segundo pierde gran parte de su efectividad, ya que el pestillo consiste en una pestaña basculante que puede desplazarse fácilmente hacía arriba con la mano o con cualquier tropiezo, lo que tiende a impedir el cubre-gatillo al formar parte inseparable de la empuñadura. La máquina utilizada por el trabajador no tenía este elemento que, en el supuesto de tenerlo, habría impedido que la pistola, aún con el pestillo quitado, se hubiese puesto en funcionamiento.

Debe concluirse, por tanto, afirmando, al igual que la resolución impugnada, que la causa eficiente del accidente sufrido por el trabajador no fue la no colocación del pestillo, sino el no disponer la empuñadura de la pistola del cubre-gatillo, lo que conduce a estimar que en la producción del accidente existe una relación de causalidad entre la infracción imputable a la empresa y el daño producido, sin que quepa la posibilidad de atribuir la producción del accidente a una negligencia temeraria del trabajador, o a una situación de fuerza mayor o caso fortuito, por lo que debe concluirse, al igual que en la instancia, afirmando que los incumplimientos imputables al empleador fueron determinantes en la producción del daño, que, quizás, no se hubiera producido de haber cumplido las condiciones mínimas de seguridad antes aludidas.

Procede, en consecuencia, la confirmación de la sentencia de instancia y el rechazo del recurso.


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