Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de enero de 2010 - previene - febrero 2011 - InfoPrevención.FM
Previene

Número 48 del boletín mensual infoPrevención.FM Febrero 2011

INFORMACIÓN JURÍDICA   

Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de enero de 2010

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El Tribunal Supremo revoca la sentencia recurrida y condena a la empresa demandada al abono de un recargo del 30 por ciento en las prestaciones de la Seguridad Social. El trabajador sufrió un accidente de trabajo cuando se disponía a reparar manualmente una avería en un robot de salida en la zona de esmaltado de la empresa. A consecuencia del accidente, se produjo el fallecimiento del trabajador, al resultar atrapada la cabeza por una pinza de la máquina.

El Supremo considera que la conducta de la víctima no rompe la relación de causalidad, ya que ha quedado demostrado que hubo omisión de medidas de seguridad por parte de la empresa. Por un lado, la zona de riesgo carecía de dispositivos para impedir el acceso de los trabajadores y, por otro lado, el robot no contaba con ningún mecanismo que evitara el reinicio automático del movimiento.

El puesto de trabajo que ocupaba habitualmente el actor era el de operario de la máquina de moldeo, la cual forma parte del conjunto de máquinas para la producción en cadena de productos cerámicos estructurales (ladrillos, tejas, baldosas). El accidente tuvo lugar en la zona de esmaltado, en dicha zona hay diferentes máquinas, las cuales son entre otras: cinta transportadora de alimentación de ladrillos y brazo robot de entrada que tiene una pinza que atrapa los ladrillos desde la cinta de alimentación a la cinta transportadora de la cabina de esmaltado. Esta zona está parcialmente protegida por vallas de malla metálica y una puerta de acceso, no obstante el acceso a todos los elementos móviles de la línea de esmaltado es posible a través de zonas que no tienen valla y a través de la puerta; asimismo dicha zona contaba con una escalera de acceso directo a las cintas transportadoras y zonas del brazo robot.

El trabajador se percata de la parada del robot como consecuencia de la defectuosa colocación de los ladrillos, por lo que pasó a la zona de esmaltado y procedió a colocar los ladrillos de forma correcta, momento en que, puesta en funcionamiento la línea de esmaltado por el encargado, que no tenía desde donde se encontraba posibilidad de ver al accidentado, el brazo del robot atrapó a éste por la cabeza.

Lo que se ha producido es una concurrencia de culpas en la medida en que el daño surge, por una parte, de las infracciones de las normas de seguridad imputables a la empresa, que la sentencia recurrida acepta y admite, pero también de una conducta de la propia víctima, que, con la intención de reparar el desperfecto, entra en la zona de riesgo y procede por su cuenta a realizar una serie de operaciones bajo el alcance del robot. Las dos conductas tienen relevancia causal, porque sin las infracciones de la empresa el accidente no hubiera tenido lugar, ya que el trabajador no hubiera entrado en la zona de riesgo o de entrar se hubiera impedido la acción de la máquina. Pero tampoco se habría producido el accidente, si el trabajador no hubiera entrado en la zona de riesgo.

Cuando se produce esta concurrencia de culpas, de forma que las dos actuaciones (la del empresario y la de la víctima) determinan la producción del resultado fatal, no cabe exonerar de responsabilidad al empresario, como ha hecho la sentencia recurrida, sino que, a partir de una generalización de la regla del artículo 1103 del Código Civil, hay que ponderar las responsabilidades concurrentes moderando en función de ello la indemnización a cargo del agente externo. Como señala la sentencia de 21 de febrero de 2002, 'el exceso de confianza del trabajador, que en no pocas ocasiones contribuye a los daños sufridos por los empleados en el ámbito laboral, no borra ni elimina la culpa o negligencia de la empresa y sus encargados cuando faltan al deber objetivo de cuidado consistente que el trabajo se desarrolle en condiciones que no propicien esos resultados lesivos'.


En definitiva, de acuerdo con la doctrina reiterada del Tribunal Supremo, la culpa de la víctima no rompe el nexo causal que procede de los incumplimientos del empresario, salvo cuando el daño se ha producido de forma exclusiva por una actuación negligente del trabajador. Por último, la concurrencia de culpas del trabajador y la empresa determina una ponderación a efectos de fijar la cuantía de la indemnización. En el presente caso, no es posible realizar tal ponderación ya que el porcentaje del recargo se ha impuesto en su grado mínimo.


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