#VamosACreérnoslo. 2026, año de la Seguridad y Salud en el Trabajo: del lema al cambio necesario
Coincidiendo con el 30 aniversario de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el Consejo de Ministros aprobó el 11 de noviembre de 2025, a propuesta del Ministerio de Trabajo y Economía Social, la declaración institucional de 2026 como Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo.
La declaración, que celebramos quienes estamos vinculados al ámbito de la prevención de riesgos y la seguridad y salud laboral, va mucho más allá de ser un gesto simbólico: es una oportunidad para situar la seguridad, la salud y el bienestar laboral en el centro de la agenda pública y empresarial, y durante todo el año Fraternidad-Muprespa trabajará con este propósito.
Hemos creado la campaña #VamosACreérnoslo para empoderar el trabajo del técnico de prevención de riesgos laborales y dar visibilidad al valor de la seguridad y salud en el trabajo, en todas sus vertientes:
- Para los propios técnicos de PRL, para quitarnos complejos y etiquetas
- Para las empresas, para que prioricen e interioricen la seguridad y salud en el trabajo
- Para las instituciones, para que la apoyen
- Y la sociedad, para se sensibilice
Dedicamos al trabajo unas 90.000 horasen la vida, casi un tercio del total del tiempo que estamos despiertos, por lo que es evidente que hablar de bienestar en el entorno laboral es clave para las personas y un desafío para quienes nos dedicamos a ello.
Trabajar siempre ha sido una forma de dar sentido a la vida: cultivar, crear o construir. Sin embargo, en un contexto marcado por la cultura del ocio inmediato y la idealización de una vida sin esfuerzo, el trabajo corre el riesgo de ser percibido como carga, más que como una oportunidad.
Nuestra labor pivota en conseguir hacer del trabajo algo bueno, pero ¿qué debemos entender por “buen trabajo”? En mi opinión, es aquel que cumple tres requisitos:
- No daña porque protege la integridad física y mental de la persona trabajadora
- Permite vivir con dignidad porque garantiza su sostenibilidad económica y equilibrio personal
- Es útil porque conecta el propósito personal y empresarial
Cuando estas tres condiciones se cumplen, el trabajo motiva, reduce ausencias y fortalece la salud física y mental.
Del tabú al diálogo: la salud mental entra en la empresa
Más de mil millones de personas en el mundo viven con un trastorno de salud mental, aproximadamente un 15% de los adultos en edad de trabajar. En el ámbito laboral, la depresión y la ansiedad provocan pérdidas de productividad estimadas en un billón de euros al año.
Antes de la pandemia, una de cada seis personas ya sufría ansiedad o depresión, con mayor incidencia en mujeres y en personas con menor renta. La COVID-19 no hizo más que intensificar esta realidad, visibilizando la necesidad de hablar de salud mental en todos los espacios: la sociedad, la administración, las empresas y los hogares.
Hablar de ciertos temas en el ámbito laboral parecía un imposible hasta que se asumió socialmente que ignorarlos genera más riesgos que hablar abiertamente. Las empresas van asumiendo que no se puede arreglar lo que no se ve, ni se puede mejorar lo que no se comprende.
Por eso hay que hablar de salud mental en la sociedad y hay que hablar de salud mental en la empresa. Hacerlo no es un signo de debilidad, sino una evidencia de una cultura preventiva madura.
Las empresas grandes van comenzando a asumir proyectos de bienestar organizacional que contribuyen a mejorar la percepción de la persona trabajadora sobre su situación personal, lo que demuestra el compromiso del sector empresarial con las personas y con las necesidades sociales.
Pymes y autónomos, protagonistas invisibles de la prevención
Pero en España solo el 0,1% de las empresas son grandes. El 99% son pymes y micropymes. Las que no llegan a diez empleados suponen el 96% del total. De ahí la importancia del papel que juegan en la promoción de la salud entidades tan relevantes como el Instituto Nacional de la Seguridad Social, los diversos institutos regionales de prevención de riesgos y salud laboral o las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social.
Más de un millón y medio de personas trabajadoras no acudieron ni un día a su puesto de trabajo. Los efectos perniciosos de esta realidad para las empresas y la sociedad son evidentes: sobrecostes, menor PIB, saturación de los sistemas públicos de salud, vulnerabilidad económica o menor productividad, entre otras.
Pero detrás de cada ausencia hay diferentes causas, y no podemos subestimar el papel de las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social en el ámbito de la prevención de riesgos laborales. Los recursos económicos que destinan las Mutuas a actividades preventivas están topadas por norma (no pueden exceder el 0,7% de los ingresos por cuotas de contingencia profesional del último ejercicio liquidado) y por las líneas estratégicas del Plan de la Actividad Preventiva.
El de 2026 aborda, entre otros temas, los “factores organizativos y riesgos psicosociales en el entorno laboral” como uno de los ámbitos prioritarios de actuación. También menciona los “hábitos saludables en el entorno laboral”, entendiendo la salud desde una visión global que integra aspectos físicos, sociales y emocionales, e incorpora el enfoque “Visión Cero daños en la salud relacionados con el trabajo”, que va más allá de la idea tradicional de siniestralidad cero y plantea una cultura preventiva integral.
Asimismo el Plan hace referencia a la importancia del asesoramiento por parte de las mutuas a pymes y trabajadores autónomos. Con estas empresas, que no siempre disponen de recursos ni personal técnico especializado, la labor de acompañamiento y sensibilización es fundamental.
Por ello no ahorramos esfuerzos para proveer de contenidos preventivos útiles y de calidad en todos nuestros canales a través de sitios como el Rincón de la Salud, el programa Caminando hacia el Bienestar o los cursos de Campus Prevención.
Bienestar digital: el nuevo desafío de la cultura preventiva
Además, siendo conscientes de que el ámbito laboral en el que se mueve una mayoría inmensa de personas trabajadoras es el digital, en Fraternidad-Muprespa apostamos por conocer de primera mano cómo impacta este aspecto en su bienestar y ser capaces, así, de proponer enfoques que ayuden a gestionarlo de manera más saludable.
De ahí nació el Primer Observatorio de Bienestar Digital, fruto de la colaboración con la Fundación Personas y Empresas. 565 profesionales de más de 400 empresas permitieron abordar aspectos clave del bienestar digital como la inmediatez, la carga tecnológica, la multitarea, los hábitos de desconexión o las relaciones mediadas por plataformas.
Entre las conclusiones más destacadas, la normalización de la inmediatez y permeabilidad fuera del horario, la prevalencia de la multitarea y la carga digital, la desconexión pasiva dominante y la brecha entre protocolos formales y la práctica real. El bienestar digital, pero también el analógico, exige pasar de la norma a la práctica. Sin liderazgo ejemplar, hábitos colectivos y métricas de seguimiento, la cultura de inmediatez seguirá erosionando salud, atención y productividad.
En breve conoceremos el que, para mí, es el dato más triste del año: el número de fallecimientos de origen laboral en 2025. De momento sabemos que en 2024 fueron 796, un 10,4% más que el año anterior.
Todos, incluidas las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social, estamos para coadyuvar en esta lacra y conseguir que la declaración de 2026 como año de la Seguridad y Salud en el Trabajo no se quede en un lema, sino que sea un clamor para el cambio, que ha de darse, pivotando sobre cinco ejes: objetivos, recursos, formación, liderazgo y un marco normativo ajustado a la realidad social. #VamosACreernoslo.