Natalia Fdez. Laviada subraya en el IRSST la necesidad de integrar el enfoque de género en la salud laboral

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Fraternidad-Muprespa

La jornada “Diversidad generacional y de género en PRL: de la evidencia a la acción”, organizada por el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST), reunió este jueves a profesionales de la prevención para analizar cómo integrar la diversidad, en especial la generacional y de género, en las políticas de seguridad y salud laboral. 

Fraternidad‑Muprespa participó a través de la intervención de Natalia Fernández Laviada, subdirectora General de Prevención, Calidad y Comunicación, quien ofreció una completa ponencia sobre la perspectiva de género en la Seguridad y Salud en el Trabajo en la segunda mesa de la jornada: “La evaluación de riesgos y su prevención con enfoque de género”, presentada y moderada por Javier Bailón, de la Cátedra del IRSST-Universidad de Alcalá de Henares (UAH) y en la que también participó Elena Cascante, presidenta de la Asociación 50plus, impulsora de la iniciativa Generacciona y Socia Directora del Observatorio GT.

La salud con enfoque de género: una necesidad basada en evidencia

Laviada abrió su intervención recordando la definición de salud de la OMS, como “bienestar físico, mental y social sumado a ausencia de afecciones y enfermedades”, pero subrayando que la enfermedad, como etiología única, se contradice con la realidad al estar sometida a numerosos condicionantes que actúan de manera diferente en el cuerpo del hombre y la mujer, con consecuencias distintas en función de la edad, clase social, trabajo, nutrición o relaciones sociales.

A partir de ahí, articuló cinco razones de peso que justifican la incorporación obligatoria de la perspectiva de género en la prevención: por justicia social, cumplimiento normativo, diferencias biológicas determinadas por el sexo, diferencias sociales derivadas del género y significativos beneficios para las empresas.

Diferencias biológicas y las sociales y su impacto 

Uno de los bloques más destacados de la ponencia fue el dedicado a las diferencias biológicas y su impacto en la salud laboral. Laviada recordó que existen diferencias en antropometría, fisiología, capacidad pulmonar, masa muscular, metabolismo o características hormonales, y que históricamente la ciencia ha ignorado estas variables. También subrayó que en más de 700 enfermedades el retraso diagnóstico es mayor en mujeres y que se tarda el doble en diagnosticar ciertas patologías crónicas.

En el aspecto social, describió condicionantes sociales derivados del género, como estereotipos, dobles roles, brecha salarial, techos de cristal, suelos pegajosos, precariedad en sectores feminizados o la carga de cuidados. “Todo ello”, explicó, “incrementa la exposición a riesgos psicosociales, estrés, ansiedad y trastornos del sueño” para añadir que “una de cada diez mujeres consume ansiolíticos a diario” y el 67% de estos fármacos son consumidos por mujeres, lo que evidencia la necesidad de políticas reales de conciliación y flexibilidad.

Androcentrismo en la prevención: riesgos invisibles

Laviada llamó la atención también sobre el androcentrismo en la prevención, que se traduce en EPIs, herramientas, máquinas, mobiliario, valores límite de exposición... diseñados o baremados para ellos, lo mismo que los estudios, investigaciones o estadísticas aun necesarias de una perspectiva y visibilidad de la mujer.

Animó a las organizaciones a solicitar de sus Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social ayuda y análisis de siniestralidad por sexo; de sus servicios de prevención estudios epidemiológicos y evaluaciones de riesgo desagregados por sexo y puesto; y a realizar evaluaciones de riesgos e investigar accidentes con perspectiva de género. 

Así se cumple con las obligaciones legales en planes de igualdad, protocolos de acoso y planes de acción realistas a corto, medio y largo plazo, no por miedo a una multa de la Inspección de Trabajo, sino por convencimiento sincero con los beneficios resultantes de hacer las cosas bien en las empresas”, concluyó.

En la jornada participaron también María Torres, Remedios Menéndez, Aránzazu Roldán, Silvia Muñoz y Laura Lorenzo, de la cátedra del IRSST y la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), y Beatriz Rodríguez, de la catedra de prevención de riesgos laborales de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

La viceconsejera de Economía de la Comunidad de Madrid, Macarmen Tejera, fue la encargada de clausurar la jornada, agradeciendo la celebración de la misma y la importancia clave de llevar a la práctica lo aprendido con rigor técnico. “Debemos considerar la transformación digital con transparencia ética, poniendo en el centro a las personas y humanizar los procesos”. “La prevención de riesgos laborales”, concluyó, “es calidad del empleo y es bienestar social”. 

 

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